Respiración y Relajación
Dedica un momento a notar la respiración y la postura sin prisa.
Encuentra una posición cómoda
Siéntate en una silla con respaldo o sobre un cojín y permite que los hombros descansen. Mira un punto fijo o cierra suavemente los ojos si te resulta agradable.
Nota el movimiento del aire entrando y saliendo sin intentar controlar cada respiración. Puedes colocar las manos sobre los muslos.
Una pausa de atención
Dirige la atención hacia la sensación del aire en la nariz o hacia el movimiento del abdomen. Si aparecen pensamientos, obsérvalos y vuelve con tranquilidad a esa referencia.
Puedes acompañar la respiración con movimientos pequeños de cuello u hombros o permanecer inmóvil si prefieres. No es necesario sostener el aire ni perseguir ritmos exigentes.
Incorpora la pausa a tu día
Puedes practicar después de cerrar una videollamada, antes de comenzar una lectura o al terminar una caminata. Elegir un momento reconocible facilita recordar esta pequeña costumbre.
Elige un entorno donde te sientas a gusto. Si las distracciones aparecen, no hace falta eliminarlas por completo: basta con volver a poner atención en lo que haces.
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