Movilidad y Bienestar Pélvico
Conoce movimientos suaves de cadera, pelvis y columna para intercalar con tus actividades.
La cadera participa en todo el día
Levantarte de una silla, subir escalones y caminar incluyen movimientos de cadera. También interviene el tronco, que acompaña cada transición entre estar sentado, de pie y en movimiento.
Si pasas mucho tiempo inmóvil, prueba intercalar cambios de posición y breves caminatas por la habitación. La variedad de posiciones puede ser más útil que intentar mantener una sola postura perfecta.
Explora movimientos pequeños
Sentado en una silla estable, apoya ambos pies y alterna con suavidad el peso entre un lado y el otro. Mantén un ritmo cómodo.
De pie, cerca de una pared para apoyarte si lo necesitas, da un paso breve hacia atrás y vuelve al centro. Repite con calma, sin buscar grandes amplitudes.
En el piso, con las rodillas flexionadas, puedes dejar que ambas piernas se inclinen suavemente hacia un lado y luego regresen al centro.
Movimiento, descanso y atención
La movilidad no existe aislada del resto de la rutina. Levantarte entre tareas, descansar bien y elegir actividades placenteras pueden formar parte de un enfoque equilibrado.
Observa qué movimientos se sienten naturales y qué posiciones prefieres ajustar. Evita forzar amplitudes para alcanzar una forma exacta.
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